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lunes, 24 de octubre de 2016

Caballero Rosacruz, (REAA) entre el racionalismo y la teodicea

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Hace pocos días encontré un libro publicado por mi editorial de cabecera : Masónica.es, dedicado a la Espiritualidad Masónica en el Caballero Rosacruz, escrito por varios miembros del Supremo Consejo del Grado 33 y último del REAAA para España. entidad masónica ligada  a la «regularidad» masónica española.

Dicho libro me interesó desde el primer momento que lo ví, pues mi inserción en los Altos Grados del REAA  dentro del DH, e incardinado en el Capitulo Rosacruz El Fenix 171, me  ha dejado ante un reto importante, puesto que mi cultura masónica en los Altos Grados del Gran  Oriente de Francia dentro de las Ordenes de Sabiduría del Rito Francés, ha tenido más un carácter racional que espiritual, y por tanto el Caballero Rosacruz , de tanto arraigo en la masonería continental, pues en el GOdF es «sustituido» por otro grado más de acorde con la esencia de la estructura masónica como es el de de Perfecto Masón Libre de  Heredon de KIlwining con su singular lema de «Libertas».

Esta situación un tano paradójica me ha llevado a interesarme en el Caballero Rosacruz, dado el carácter místico que toma dentro del  REAA y de algunas estructuras masónicas, lo cual  me ha conllevado a reunir una gran cantidad de materiales, tanto históricos como actuales, y  que van desde los rituales, a los trabajos de reflexión contenidos en una rica bibliografía, que como no podía ser de otra manera, en general  es de origen francés  en un 98%, 
De estas lecturas pueden leerse los trabajos que he venido publicando en el blog de RITO FRANCES:
Por eso, cuando he visto  que Adolfo Alonso Carvajal, (grado 24º)  coordinaba esta edición de recopilación de trabajos de los Hermanos del Soberano Capitulo Rosacruz Madrid 301, pues adquirí el libro,y rápidamente me sumergí en sus páginas.

Lo primero que hay que significar es la gran distancia que existe en cuanto a este tipo de temas y  reflexiones  entre  la masonería española y  la  francesa, que es la que conozco y leo de forma cotidiana. 

La verdad es que el libro de los trabajos  del Soberano Capitulo Rosacruz Madrid 301, se parecen más a un tratado de teodicea que a unas reflexiones en profundidad sobre el hecho histórico y actual del grado de Caballero Rosacruz,

Tal vez en un contexto histórico anterior  estos textos podrían sintonizar  de forma coherente con las propuestas programáticas del grado, pero hoy día dicho grado presenta al menos para algunas masonerías, cierta dificultad de manejo y desenvolvimiento, pues está claro que en las masonerías racionalistas tal grado presenta  dificultosos engarces dado  su misticismo, si bien la rosa  y el cuadrado, es todo un potente conjunto simbólico me ha llamado la atención no haber visto dicho conjunto reseñado en los diferentes artículos del libros, más bien se observa  que el centro de atención  del conjunto de textos reunidos lo reclama una visión un tanto teológica al ocuparse de forma  cuasi central de la existencia de Dios y de sus atributos, tanto es así que parece que los Hermanos Rosacruces de Madrid 301  intentan dar pruebas razonadas de las relaciones de Dios con la humanidad, generando un GADU en unos contextos históricos poco sostenibles historicamente.

De lo trabajos presentados el que me ha interesado  es el dedicado a El GADU como símbolo Supremo del REAA, que firma  el Hermano Miguel A. Sanchez Martín (32º).

Está claro que la masonería operativa vivía inmersa en un contexto medieval donde la religión y el fenómeno religioso eran omnipresentes, incluso en el seno de  las viejas cofradías operativas tan "libres" pero a la vez subyugadas por dichas presencias , aunque no queda tan claro que ese mismo carácter esté implícito en el nacimiento de la masonería especulativa del  siglo XVIII, cuyo nacimiento  rompe precisamente con ese estado de cosas, por más que Anderson consignara en relato  heráldico Constitucional una serie de hechos   que habría que contextualizar, y que nosotros como estudiosos debiéramos ser precisos en su consignación , ya que el Hermano firmante del texto hace un correlato  de hechos que arranca  con una afirmación extraña   que «de dicho contexto (Constituciones de Anderson) proviene una de las normas de obligado cumplimiento para todo masón, para toda logia  y para toda obediencia masónica: el masón se reúne en logia y trabaja siempre a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo».

Es evidente que se parte de una premisa  un tanto falsa, y ello constituye,al fin y a la postre , una gran confusión, y habrá que aclarar que en  ningún articulado andersoniano se colige  esa norma,  más allá del tema de  la religión natural, baste recordar además que  en las Constituciones de Anderson  solo se menciona el GADU, una sola vez en el arranque  o preámbulo de éstas: «Adán , nuestro primer Padre, creado a imagen de Dios, el Gran Arquitecto del Universo» 

Que los textos más antiguos de origen calvinista no utilizan jamás la nominación del GADU., si que otros textos de las Old Charges , nombran a Dios, a Jesucristo y a la Virgen María y ser fieles a Dios y a santa Iglesia, pero no hay la mención señalada hasta 1760  en Tres golpes Distintos se hace una mención similar:  Señor Dios, Gran y Universal Masón del Mundo y primer constructor del hombre

No debemos olvidar  tampoco  que  Anderson es reo de los «Antiguos Deberes», y pese a la limadura de Desaguliers, cuestiones como estas van a quedar enmarcadas como tal , no en ese momento puesto que por un lado las Constituciones van a tener poca repercusión en el ámbito masónico del siglo XVIII, a pesar de la rectificación de 1738, digamos que será más bien durante el siglo XIX  con la firma del «Acta  de Unión”"» logrado por la Gran Logia Unida de Inglaterra, cuando el GADU tomará fuerza, y quedará como landmark que debe ser a lo que se refiere  el Hermano Miguel, A. Sanchez. sobre  las «normas de obligado cumplimiento…»” supongo que arrimando el ascua a su sardina y traslada el lanmark de 1813 como nacido de la Constituciones  de Anderson.

Por que además ocurren otras dos cuestiones; una de ellas muy importante,  el GADU, tenía que ser por fuerza  un ente  «descafeinado» pues tenía que  lidiar en esos momentos, si es que se quiere indicar que se trabajaba bajo esa tutela , con deístas y teístas, y con librepensadores, si es que queremos situar correctamente el tema  del los ateos estúpidos, y no solo  en ese contexto sociológico en que se desenvuelve el nacimiento y desarrollo de la masonería (1717) estamos hablando además de presencias de masones anglicanos, de calvinistas que suprimen los sacramentos, negando ademas la transubstantación, o que no haya  ornamentos religiosos en las iglesias,  en esos momentos existían también los «dissenters» los no conformistas con la iglesia anglicana, o los puritanos como representantes de la rigidez calvinista, también los católicos,y por supuesto los librepensadores e incipientes ateos.   A este respecto no estará de más leer el  libro de Pedro de la Llosa .Razón y Sinrazón. Historial social del librepensamiento. 

Es bueno también anotar que  la supresión del GADU en Bélgica y en Francia no proviene del ateísmo, o del librepensamiento puro, sino más de los miembros de las iglesias protestantes incardinados en las logias,como Desmond y compañía, que empezaban a manifestar su hartazgo al ver que se iba creando un similitud entre el GADU y el dios de los papistas (católicos): y por supuesto la forma de atajar  esa situación, pues es tal  el sufrimiento en las logias de esa pesadilla, que se va a esa abolición, que por cierto solo se hizo  en el Rito Francés, pues el REAA siguió utilizando el GADU, aunque no creo que sea un símbolo supremo de este Rito, tal y como se quiere afirmar, 

Esa situación pluridiversa religiosa que he bosquejado llevaba implícita el conglomerado político que envolvía este espacio masónico (1717), por tanto estamos ante un espacio «abierto» donde un tema como el GADU , si se quiere poner el énfasis en esa figura mítica,  es muy posible que no se hubiera podido lograr ese congregacionismo como espacio de consenso que significó la fundación de 1717 , porque  de haber existido la operación de refuerzo del GADU,  ello significaba el retorno a los «Antiguos Deberes» con los cuales Desaguliers había roto, lo cual no fue óbice para que se fuera metiendo la cuña en la Gran Logia por parte de L. Demott y los  suyos, los «Antiguos» para revindicar el retornos a las viejas recetas medievales que marcaban los «Old Charges», lo cual andando el tiempo dará pie a la GLUI,  y a las bases rituales del REAA.

Por otro lado no se puede hacer tabla rasa con este tipo de afirmaciones, porque las masonerías son distintas, y no todas obligan a los mismos landmarks , por más que la política conservadora y colonizadora británica  de1813, pretendiese tal cosa con la puesta en marcha de sus sistema de dependencias y la estipulación de un ritual "normalista".
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Hay otras consideraciones que creo se deben tener en cuenta, y sería bueno que los Hermanos leyeran a un historiador y miembro de la «regularidad» francófona como es Robert Kalbach, que plantea el GADU en su libro bajo un curioso axioma: del símbolo a la fractura masónica

Es evidente que  que el firmante de este interesante trabajo leído en el seno del Capitulo Madrid 301, tampoco contextualiza el tema del «ateísmo»  que se expone en las Constituciones de 1723,  por lo cual habría que  que remitirle a los trabajos de Charles Porset y Patrick Negrier,estudiosos del siglo XVIII, para que tras la lectura de dichos trabajos de estos dos historiadores, entienda esa  «extraña frase» del ateísmo y el concepto de estupidez y que tendr´ñia este cariz: «Sin embargo, hay una línea de investigación que ha aportado nuevas luces al tema al sostener que el término ateo utilizado en esta constitución en realidad se trata de un mote utilizado en la época para referirse a un tipo particular de libertinos, caracterizados como calaveras, blasfemos, profanadores, a quienes no se quería tenerlos en las logias, por lo que no habría constituido una norma excluyente de los no creyentes en divinidades, exclusión incompatible con el propósito de ser “centro de unión y el medio de conciliar verdadera Fraternidad entre personas que hubieran permanecido perpetuamente distanciadas».
Por tanto  terminar afirmando  que «desde sus orígenes, la masonería está vinculada a un principio espiritual: EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO, SÍMBOLO DE CARÁCTER INDEFINIDO y ABIERTO, pero imprescindible del carácter  iniciático de la tradición masónica» es asentar, según mi opinión, bases extrañas al menos fuera del consumo interno al que se está refiriendo el autor (La regularidad) , amén de que hablar de tradiciones iniciáticas de la masonería, es cuando menos desconocer el nacimiento y construcción de la ritualidad masónica, incluso la del siglo XVII, ya que en esos momentos  estamos ante simples textos rituales que carecían de ese valor iniciático que se les quiere asignar, utilizando  palabros cuasi mágico,que por cierto no aparecen hasta mediados del siglo XIX.

Por otro lado si bien puedo estar de acuerdo en otros párrafos del artículo, que contiene también grandes contradicciones, que oscilan entre querer presentar un GADU «abierto» de consumo amplio, muy en la línea de lo que acontece dentro del REAA como rito, amplio, pluridiverso, maleable y amoldable a las exigencias de las corrientes de pensamiento de moda: hermetismo, rosacrucismo, teosofismo, etc

Está claro que Miguel A. Sanchez Martín (32º) parte  de una posición cristiana donde el GADU es  conceptuado  e identificado  como el modelo cristiano del Dios de la biblia y matizado con tintes guenonianos y deistas, olvidando que hay otras posiciones o modelos como el anglo-latitudinario o el liberal  simbólico o agnóstico, y parece olvidarse de una máxima que se recoge en los Antiguos Deberes, de un «masón libre en un logia libre».

Y pese a eso,  se persiste  en la creencia y presentación de un mundo  inteligible para el hombre ordenado por el Dios cristiano que parece hasta llegar a cuestionar le filosofía del conocimiento como gran Geómetra o Relojero, 

Que por cierto el problema del GADU no se cuestiona ni parece ser un problema incluso en 1813 estamos hablando del ámbito anglosajón,  sino que  este toma carta de naturaleza en los ámbitos católicos y su relación con el libro, la biblia, la palabra,  y los andamiajes cripto sagrados que empiezan a darse en las masonerías continentales, pese a los encuentros con las Luces.

Digamos que la mentalidad social del continente (católico), pese a la «laica» Francia, impregnó todo el estilo masónico de un cierto carácter sagrado, cuestiones que en otras culturas masónicas más latitudinarias eran elementos que jugaban un papel menos predominante, de ahí por ejemplo que  hallemos una seudo sacralización mística que va recayendo sobre un gabinete de reflexión que no existe en la masonería anglosajona, o la presencia de la espada flamígera, o la traslación cuasi sagrada que se hace de del libro de la ley que pasa de los laicos  «pedestales» ingleses a los « cojines segregados» donde ya reposa el Volumen de la Ley Sagrada que tan profusa presencia tiene en el Continente.

He de decir que la cuestión del GADU  no es nueva, y nunca nos pondremos de acuerdo en su definición y posición y menos desde posiciones tan extremas, por lo cual  recomiendo la lectura de textos como los de Robert Kalbach , Marck Halevy,  o P. Negrier para situar de forma correcta las mentalidades y sociabilidades  en las que se desarrolla tal temática, y estoy dando un recetario de pensadores "regulares"  y fuera de estos recomiendo, como no, a Charles Porset.

En general en el conjunto de trabajos he echado de menos esa propuesta de trabajo  sobre el Grado Rosacruz,  hoy en el Siglo XXI, y por ejemplo  la reflexión sobre algunos de los temas  que plantea por ejemplo Claude Delbos sobre las raíces de la Rosa Cruz desde sus distintas opciones, o el abordaje de grados tan sumamente cristianos con modelos masónicos más latitudinarios como respuesta en el siglo XXI.

En fín, el libro no deja de aportar un conjunto de aproximaciones interesantes a pesar de la falta de fuentes de consulta y contrastación, aunque es de esperar que las nuevas generaciones vayan rellenando los huecos dejados por tanto tópico al uso, y tengamos que asumir la ardua tarea de ir desmontando algunos tópico y  dejar paso a trabajos rigurosos, más abiertos y plurales, no pensando tanto en el consumo de los propios, sino con una amplia visión, sabiendo como sabemos que  este tipo de texto serán leídos y examinados y que por ellos nos juzgarán.

Aunque soy consciente de la gran dificultad que supone abordar estos temas dado la carencia bibliográfica, la dificultad en el manejo idiomático... y el escaso bagaje formativo masónico que tenemos los masones españoles, que por cierto hecho de menos en los trabajos las referencias bibliográficas en las que se apoyaron los Hermanos Rosacruces para abordar sus trabajos

UN TAF y gracias  los Hermanos del Supremo Consejo del Grado 33 y último del REAAA para España y del Capitulo Madrid 301 por dichos materiales, ya que ellos a´ne de sugerirnos cosas, sirven para el testar las bases de conocimiento en que nos movemos.

Victor Guerra

lunes, 30 de mayo de 2016

El grado masónico de Caballero Rosacruz y el cristianismo

simbolo Caballero ROsacruz

Algunos cuerpos masónicos y hermanos masones,  frente a uno de los grados míticos de la alta masonería  como es el Soberano Príncipe Rosacruz ,que fue el «nec plus ultra» se remueven inquietos ante un grado cuyo corpus simbólico no devuelve a una extraña búsqueda , lo cual motiva  que antes este grado haya diversas reacciones , que van desde una reinterpretación a veces un tanto estentórea. pasando por aceptar este rito como un rito más de paso, por lo cual se evita su ejecución destacando  otras referencias rituales, tal  como  sucede en el Rito Francés,  donde por el ejemplo el GCG-GODF pone énfasis en su  Régulateur du III millénaire de Rite Français,  para evitar las lecturas esotéricas cristianizantes o gnósticas,  dentro del 4º Orden  de Sabiduría,  enunciando por  ejemplo el grado de Perfecto Masón Libre de  Heredon de Kilwinning, o el Gran Comendador del Templo.

Sin embargo hay otros ritos como el REAA, que no parecen presentar tantos prejuicios  y escrúpulos ante un grado tan polémico y poliédrico, siendo uno de los más  antiguos en el sistema de los Altos Grados como es el grado de Caballero Rosacruz, que vuelve a estar en boga, y también encima de la mesa del debate, pues son varios y variados los libros que se han dedicado a escudriñar en el interior de este grado y su significancia mistico-religiosa.

Para ayudarnos en esta tarea he traducido este trabajo de unos de los más serios y destacados  estudiosos del Rito Escoces Antiguo y Aceptado, como es  Pierre Mollier, el cual desde su alta atalaya como Hermano practicante del REAA, y como bibliotecario del Gran Oriente de Francia (GOdF) nos puede ayudar en esta tarea de comprender  esa atracción y a la vez esa repulsa de algunos cuerpos masónicos por dicho grado.

Les dejo con este trabajo de Pierre Mollier 

  Víctor Guerra (editor y traductor)

Las complejas relaciones entre religión y francmasonería durante la Ilustración.

Tomando forma a partir de 1717, la moderna francmasonería especulativa originalmente practicaba los dos grados heredados de la masonería operativa: «Aprendiz Ingresado» y «Compañero de Oficio» agregándose a partir de 1730 el grado denominado de «Maestro».

Entre esa fecha y los 1760s los francmasones descubrieron y practicaron los otros grados”, que tenían por costumbre llamarles de un modo que es inexacto en sentido literal pero ahora establecido, como altos grados o grados escoceses”.

Esos otros,  dichos grados fueron el medio por el cual la francmasonería incorporó partes del corpus simbólico occidental y llegando a constituir una de las formas privilegiadas de expresión de las corrientes esotéricas e iluministas del siglo de las Luces.

En la segunda parte del siglo 18, el grado de Caballero Rosacruz llegó a ser uno de los más apreciados y practicados dentro de los llamaos grados superiores. El  ritual masónico del Caballero Rosacruz, plantea interesantes cuestiones para el historiador de las ideas acerca de las complejas relaciones entre francmasonería y religión.

I. Un grado masónico cristiano en el siglo de las Luces.
Si se da crédito a la transcripción de un documento no datado de Gustave Bord- aunque ahora parece estar extraviada- el primer testimonio de la existencia del grado de Caballero Rosacruz (Chevalier Rose-Croix) nos lleva al año 1757 y dicha aparición  tuvo lugar en Francia.

Existe un diploma masónico expedido al Brother (hermano) Targe por la logia Enfants de la Sagesse et Concorde (Hijos de la Sabiduría y Concordia) fechado en abril 9 de 1757. Uno de los firmantes, Brother Itéguiemme, agrega a su firma estos atributos masónicos:” ex -maître , substitut A.S.P. Chev. De l´Orient et de Rose-Croix” (ex -maestro, sustituto A.S.P. y Caballero de Oriente y de la Rosacruz).(1)

La segunda evidencia más antigua de la existencia de este grado es la famosa carta que los masones de Metz (Francia) escribieron a los de Lyon (Francia) en junio de 1761. El objeto de este valioso mensaje fue el de intercambiar información entre dignatarios de la Orden acerca de los grados practicados en esas dos ciudades. EN dichos documentos se encuentra que el último de los 25 grados de los hermanos de Lyon era el de “Chevalier de l´Áigle, du Pelican, Cher. de St. André ou Maçon de Heredon “(Caballero del Águila, del Pelícano, Caballero de San Andrés o Mason de Heredon),(2) otro nombre clásico para el Caballero Rosacruz.

Hay que hacer notar que los masones de Metz no conocían nada acerca de tal grado.

Los rituales masónicos del siglo 18 con fecha, son extremadamente raros. Por casualidad, para el grado de Rosacruz disponemos de dos manuscritos con fechas de 1763 a 1765, de las cuales no  hay  razón para ponerlas en duda, y ambos  rituales son muy  similares, así como lo es el juego de rituales Rosacruz que pueden atribuirse a los años 1760-1770.

Leyendo estos textos, la naturaleza profundamente cristiana del grado es aparentemente clara. La ceremonia del Soberano Capítulo Rosacruz, se desarrollada sucesivamente en varios lugares simbólicos:
-El primer recinto representa el Calvario, debe estar recubierto de negro y alumbrado con 33 estrellas.(3)
-El segundo representa la tumba y el instante de la resurrección de J.C. Debe decorarse tan pomposamente como se pueda. Las paredes deben estar recubiertas pero sin figuras humanas ( …) sobre el altar, que debe estar  bien decorado, Jesús C. debe ser representado saliendo triunfante de la tumba. (4):

A continuación se abre el Capítulo, -en el instante cuando el velo del Templo se ha desgarrado, cuando las Tinieblas y la consternación se esparcen sobre la tierra, cuando la luz se va apagando, cuando las herramientas de la masonería se rompen, cuando la estrella ardiente ha desaparecido, cuando la piedra cúbica suda sangre y agua y cuando la palabra se ha perdido.“ entonces el Sabio Maestro ( título del presidente del Capítulo ) realiza la siguiente invitación:

“Al candidato al grado de Rosacruz no se le ofrecerán nuevos secretos maravillosos. Sencillamente se le invita a tomar parte en los esfuerzos de los desanimados caballeros cuyos últimos grupos buscan a través de una nueva ley, redescubrir esa palabra que restablecerá el orden y la armonía en el mundo.”

Primeramente, el candidato es invitado a viajar, simbólicamente por 33 años. Durante esa peregrinación irá descubriendo tres virtudes: Fe, Esperanza y Caridad que se le son presentados como los nuevos fundamentos de la Orden; y se le invita a “conocer las bellezas de esta nueva ley”.
Con la serenidad recobrada ante esos primeros y alentadores descubrimientos, el candidato es animado a proseguir su búsqueda.

Se le deja “ en el sitio más oscuro donde la Palabra debe emerger triunfante. Y (así) el fruto de su búsqueda asegura la Palabra Perdida ( para él).

Se revela que la palabra es” I.N.R.I. o Jesús de Nazareth Rey de los Judíos”,(9) La palabra de pase es Emmanuel”.(10). Cuando la recepción llega a su fin, los trabajos del Capítulo son clausurados “ es el instante en que la Palabra es redescubierta, la piedra cúbica es cambiada por una mística rosa, cuando la estrella ardiente reaparece con mas esplendor, cuando nuestras herramientas han recobrado su forma, cuando la luz ha retornado con enorme irradiación, cuando las tinieblas han sido dispersadas y cuando la nueva ley reina entre nosotros y en las labores de la perfecta masonería”(11)

Después se realiza un ágape que denominan  Cena de Comunión. Alrededor de una mesa cubierta con un mantel blanco, los hermanos comparten el pan y el vino; En ocasiones además, un cordero asado cuyas sobras deben ser quemadas. No debe haber nada que pueda romperse, excepto un pan, y los hermanos beben vino todos de la misma copa y para que no queden dudas acerca de la naturaleza de esta ceremonia, el ritual especifica que se hace en conmemoración de la Pascua y de la aparición de J.C. a sus discípulos en Emaús (13).

El conjunto de ceremonias y mecanismo ritual del grado de Soberano Príncipe Rosacruz se practican para “ realizar alegóricamente aquello que tuvo lugar a la muerte y resurrección de J.C.”(14)

“Así, el perfecto Masón es la alegoría del redentor; y por esto es que se exige que todas las personas sean cristianas. Los otros ( grados) pueden darse a la gente que conoció el antiguo Templo; pero el último solo puede darse a ( aquellos) que se sujeten a la nueva ley (…) (15).La fiesta principal es el Jueves Santo.”

No será una sorpresa saber que el ritual Rosacruz del Marqués de Gages especifique que “ él toma el título de “Caballero Cristiano”(16)

El carácter profundamente cristiano del Rosacruz es de lo más importante porque el grado está presentado como el último de la Orden, la culminación, el Nec plus Ultra de la Masonería y ese era el caso de Lyon en 1761.

Esto es lo que surge tanto del manuscrito del Marqués de Gages de 1763 como de algunas cartas de 1766 del Conde de Clermont, donde firma “Vuestro hermano Clermont, Rosacruz Perfecto Masón”.(17).

El Gran Maestro de los masones franceses muestra ante todo su gran interés por el grado eminente. Congratula al Primer Vigilante de la logia del Marqués de Gages, su corresponsal, quien: “ humilló a un visitante muy respetable de la Logia de la Casa del Rey, por todos los grados que poseía y este le rechazó el título de Rosacruz”.

La naturaleza cristiana del grado de Rosacruz fue enfatizada desde el siglo 18. Así en 1766, en su libro “ L´Etoile flamboyante” ( la estrella ardiente), el Baron de Tschoudy escribe: hablando con propiedad, la Rosacruz o la Masonería de Heredon, considerando todas las cosas, es nada más que una masonería renovada o catolicismo puesto en todos los grados”.(18)

Tschoudy vuelve sobre este punto en varios detalles adicionales a las instrucciones secretas que compuso para los Maestros Escoceses de San Andrés de Escocia:
“La Rosacruz, en otras palabras, Masonería renovada, no es otra que la Religión Católica puesta en grados. En ese sentido es mas augusta en que representa objetos que son más reales, más sagrados, mas preciosos; y combinando en uno y el mismo grupo a los misterios consoladores de la Fe y los axiomas necesarios para la salvación, parece consagrar la era de aquellos tiempos de gracia cuando nuestros ancestros, hijos o sobrinos de los primeros masones, obreros del primer templo, abrieron sus ojos a la verdad y renunciaron al prestigio de la antigua ley para seguir los ritos de la nueva, abrazando el Cristianismo durante la primera cruzada”.(19).

A principios de los 1780s, el Gran Oriente de Francia encomendó a una  Cámara de Grados” la tarea de estudiar los altos grados. El 20 de agosto de 1782, los hermanos examinaron el grado de Caballero Rosacruz:
“El R. Hermano De Junquières dio lectura al grado titulado Chevalier de l´Aigle-Rose Croix, y esta Cámara juzgando que el grado contenía muchas ceremonias semejantes a las eclesiásticas, consideró que no debían ser preservadas por lo que en consecuencia fue rechazado(20).

En el tercio final del siglo 18, la Rosacruz finalmente llegó a aceptarse como grado terminal de la masonería.

Después de muchas vacilaciones, el equipo constituyente del Gran Capítulo General de Francia, lo declaró culminación de los cuatro Ordenes y el acompañamiento de la mayoría de los capítulos al sistema adoptado por el Gran Oriente pudo haber contribuido a reforzar esa posición eminente del Rosacruz.

Durante la Ilustración, la naturaleza cristiana de la Rosacruz pareció admitida universalmente. Pero ¿de qué cristianismo se trataba?  ¿Cómo determinamos, en el vasto continente de la tradición judeo -cristiana, la corriente en la que este grado masónico tiene sus raíces?

El grado masónico de Rosacruz y el cristianismo

II. ¿Qué es el cristianismo para el Caballero Rosacruz?
Para tratar de responder a esas preguntas será apropiado examinar las principales secuencias del ritual Caballero Rosacruz con vistas a compararlo con las concepciones teológicas de distintas escuelas cuyas posiciones han quedado establecidas por las controversias que ocuparon la mayor parte de la historia del cristianismo occidental. Somos conscientes de la dificultad de este enfoque, y de los límites y del carácter necesariamente elemental de los análisis que estamos ofreciendo, pero, como primer paso, ello significa delinear algunas hipótesis para poder abrir posibles caminos de trabajo y reflexión.

Terminado el viaje a través del ritual abundantemente rico de los Caballeros Rosacruz, surge algo obvio, en un siglo desgastado por las querellas teológicas- primero entre protestantes y católicos y luego entre Romanos y Jansenistas- el Capitulo Rosacruz es el base para una empresa inaudita: la restauración del culto primitivo.
  1. Las Virtudes teologales
La ceremonia de recepción en el grado de Rosacruz abre con diversas peregrinaciones que llevan a recipiendario a descubrir la fe, la esperanza y la caridad, o lo que es lo mismo las tres virtudes teologales de la tradición cristiana. Y en ellas es invitado a meditar sobre tales virtudes que son- se le dice- los tres pilares de una nueva ley. Etimológicamente- eo y Logos- las virtudes teologales son las que se derivan de la palabra divina

En el siglo 18 cada persona tenía en mente por supuesto aquello en lo que se basaba como era la teología clásica. Aún si la fuerza del Tomismo se había debilitado con los siglos aunque seguía siendo una de las estructuras principales de los cristianos dogmáticos. Más aún, estas concepciones de las virtudes habían sido inventadas, en parte por la llamada teología medieval, del Doctor Angélico.

Para Tomas de Aquino, una virtud era un hábito que llevaba a lo bueno. Hábito” debe ser interpretado no en el sentido cotidiano y banal que la palabra ha adquirido sino en el sentido heredado de Aristóteles de disposición otendencia tal como por ejemplo se ve en la expresión tendencia del espíritu. Muy en consonancia con el sistemático espíritu de la Edad Media.

Tomás de Aquino distinguía cuatro virtudes cardinales o morales: Prudencia, Justicia, Temperancia y Fortaleza, así como las tres teológicas: «Fe, Esperanza y Caridad virtudes que nos dirigen hacia Dios (…) I.II.62. Mas allá de las virtudes que ayudan al hombre a llegar a su fin natural, hay otras virtudes infundidas que lo elevan a su fin sobrenatural: esas son las virtudes teológicas.(21). Ellas son las que colocan la inteligencia del hombre en relación con la felicidad sobrenatural.(22). Así la Caridad es una virtud porque llega a Dios, uniéndonos a Él».

Si es por la voluntad que el hombre puede adquirir las virtudes morales, por otra parte su naturaleza no le permite llegar así a las virtudes teologales porque es incapaz de llegar a lo sobrenatural que lo sobrepasa: «las virtudes morales don dadas por la naturaleza(…) las virtudes teológicas, por el contrario no provienen de la naturaleza sino de un principio externo».(24).

Así, «Dios otorga las virtudes teologales por infusión sobrenatural (25). Por lo tanto es solo por la divina gracia que el hombre puede adquirirlas. Retomando a Agustín, son, como explica Tomas de Aquino, «(virtudes) que Dios trabaja en nosotros si nosotros» .(26).

Al final de su trayecto este grado que es el Nec plus Ultra, a pesar de todos sus esfuerzos digamos que - «la confusión se ha deslizado en nuestros trabajos», los trabajos de los Caballeros Masónicos no tienen poder para habilitarles a redescubrir esta palabra perdida que disiparía todas las tinieblas.
La nueva ley que se les presenta como camino, las tres virtudes que lo unen con el logos divino, son infundidas en ellos «por la gracia».

Si se lo analiza a través de las ideas religiosas del siglo 18 y de la primacía de la gracia, el ritual de Rosacruz claramente apunta a la Reforma y al Jansenismo.

El Capítulo Rosacruz pasa a ser el sitio donde se representa «alegóricamente lo que sucedió a la muerte y la resurrección de J.C.» ,un evento que, según la tradición cristiana, sobrepasa al tiempo histórico(21) y donde, bajo la mirada y por la gracia de Cristo sobre la cruz, el recipiendario recibe por divina infusión las tres virtudes por las que alcanzará a Dios uniéndose a Él. Así alguien que obtiene un verdadero conocimiento de las tres virtudes establecerá por lo tanto un puente entre la tierra y el Cielo… lo que es exactamente la definición de sacerdocio!
  1. La imitación de Jesucristo
Una vez perfeccionado por las tres virtudes teologales, el recipiendario debe retomar la búsqueda de la palabra perdida. Para ello se le deja «en un sitio oscuro de donde la palabra emergerá triunfante».
Se trata del tercer nivel, «destinado a ser la imagen del infierno donde habrá siete candelabros con enormes llamas ardientes y los soportes de las velas son cabezas de muerto y huesos cruzados. Las paredes cubiertas con una pintura de llamas y figuras humanas condenadas al infierno, lo que inspira horror y odio además de cadenas y personas encadenadas».(27).

Como especifica el ritual, el pasaje simbólico del candidato a la más profunda morada de los muertos se hace «en memoria del viaje nocturno y místico que J.(esus) C.(risto) realizó en las sombras y duró por tres días».(28).

El descenso de Cristo al infierno(29) entre su muerte en la cruz y su resurrección al tercer día es una figura esencial de la doctrina de la salvación cristiana. Y es por su confrontación con las fuerzas de la oscuridad en su reino, «Jesús triunfa sobre ella y libera al hombre de la angustia de la muerte»

Esa nocturna y mística visita de Jesús al inframundo da lugar a glosas esoterizantes, y entonces al Caballero Rosacruz se le invita a seguir al Salvador a ese inframundo y por la imitación de Cristo, triunfará también sobre los horrores de la muerte.

Es como una prueba final de la cual la palabra perdida le será revelada, la palabra que le sacará del inframundo, dispersando las tinieblas y trayendo de nuevo la luz, más brillante aún. Y la Palabra es I.N.R.I,Jesús de Nazareth Rey de los Judíos.

Es difícil conectar esta secuencia del ritual con una tendencia doctrinal puesto que el descenso de Cristo al inframundo es uno de los fundamentos del cristianismo.

Pero es un tema que aparece como mucha más potencia en las iglesias de oriente donde ha sido objeto de una abundante iconografía y numerosos comentarios. Aunque abordado con menos frecuencia en la tradición latina, que es muy peculiar, sin embargo que ocupe un sitio tan definido solo por su posición en el Credo.

En todo caso, «a través de su identificación con Cristo durante su pasión, ellos (los Caballeros Rosacruces) alcanzan un estatus sacerdotal»(30). 

Aunque la paradoja es solo aparente- este episodio del descenso de Cristo al Inframundo es la figura central del cristianismo y a la vez se encarna en la figura de Orfeo, el gran arquetipo de la iniciación universal que vuelve a la vida después de una muerte simbólica garantizando un renacimiento que conduce a otra clase de presencia en el mundo.

Ciertamente es una de las figuras del cristianismo que da toda su fuerte dimensión iniciática y que tiene, además, indudables relaciones con los misterios de la antigüedad.
  1. La Cena Comunitaria
Es obvio que el ágape de los Rosacruces que sigue a la ceremonia, emerge cono una de las secuencias rituales que deben analizarse para atribuir la inspiración del grado a una u otra corriente del cristianismo y reflejar su dimensión sacerdotal.

Podría decirse ciertamente que en un contexto católico romano, esto tendría un cierto carácter blasfemo. La ceremonia eucarística del sagrado sacramento, ya que esto es lo que se discute, solo puede ser conducida por un sacerdote en el marco de la misa.

Más aún, en un sencillo nivel de vocabulario, dentro de un contexto francés, la palabra Cena ( Supper) versus “Comunión” para los católicos romanos) se aplica a un contexto del dominio inequívocamente protestante.(31)

El compartir el pan y el vino entre los Caballeros Rosacruces puede también ser comparada con la Cena Comunitaria protestante, siendo que en aquellos tiempos, en la comunión católica, consumir la carne y la sangre de la persona de Cristo estaba reservada solo para el sacerdote.

En sus apasionados debates, los francmasones, reunidos en París en el Convento de los Philalètes estos señalaron lo siguiente: «La Rosacruz, por sobre todo es destacable por (…) su relación con una ceremonia esencial de la liturgia luterana»(32)

Pero conectar el grado Rosacruz con el luteranismo presenta muchas dificultades de explicación. Por supuesto la rosa y la cruz son los emblemas principales del escudo de armas de Lutero. Aceptada, como las demás corrientes de la Reforma, el luteranismo critica el monopolio clerical del sacerdocio y enfatiza el sacerdocio universal al cual todos los hombres están llamados. Pero en muchos aspectos, la atmósfera que parece surgir de la Cena de los Caballeros Rosacruces, parece cercana al Calvinismo o a ciertas corrientes radicalizadas de la Reforma, más que posiciones luteranas.

Quizás sea necesario no concentrarse sobre el calificativo de luterano empleado por los Philalétes. Lutero era alemán y por lo tanto extranjero, y hemos de verlo en el contexto del siglo 18 y en París, y por tanto es un término simplemente peyorativo, que llegó a usarse para referirse a todos los protestantes.

La descripción de la Cena de los Caballeros Rosacruces es breve y por tanto cabe preguntarse ¿Puede extraerse un análisis teológico posterior de tal ceremonia?.

Es muy sobrio, y la simplicidad de sus formas parecería excluir toda idea de una presencia real. Más aún, no se hace alusión a esto. La Cena Comunitaria, el ritual lo especifica es «en conmemoración de la Pascua y de la aparición de J.C. a sus discípulos en Emaús» (33).

Otra vez, las palabras son importantes. Más allá de los debates- famosos,  de sobra conocidos- sobre la presencia real (o transustanciación…) situando a la Cena de los Rosacruces en el campo de la conmemoración y definitivamente a la aparición de la Reforma y más particularmente del calvinismo o reforma radical.

Una de las mayores controversias entre católicos y calvinistas en el siglo 16-17 en Francia, es la dimensión verdaderamente sacrifical del rito del pan y del vino. En el sagrado sacramento católico, el sacrificio de Jesús es renovado cada vez por la salvación del mundo.

Por su parte, los calvinistas insisten en verlo solo como una conmemoración- una muy importante- pero solo in memorian. En su hermoso trabajo Une sainte horreur ( Un Sagrado horror), Franck Lestrigant estudia los numerosos casos de protestantes franceses que durante las guerras de religión eligieron el martirio antes que participar de una misa católica donde se le hace morir a Dios una vez más.(34).

En ciertos aspectos, la Cena de los Caballeros Rosacruces parece como inspirada por los calvinistas, o al menos por los radicales de la teología. Sin embargo hay otros aspectos que lo diferencias y no impiden que los consideremos como calvinismo puesto en grados, parafraseando a Tschoudy.

Primeramente, si todos los Caballeros participan por igual de la Cena, lo que queda en cuestión sin embargo, es sí esta es una ceremonia secreta.

La Cena calvinista pone en primer plano la naturaleza comunitaria y el testamento pedagógico que la ceremonia contiene.

La Cena de los Caballeros Rosacruces por sobre todo, es una ceremonia silenciosa en tanto que la Cena Comunitaria calvinista solo tiene el valor de un apoyo ritual a la lectura y meditación del Evangelio.

La práctica de un rito sin la Palabra es una herejía. Tomados por el ambiente sacerdotal de la ceremonia, algunos rituales Rosacruces silenciosamente entran en el campo del culto.

En los rituales que antes hemos atribuido al Duque de Chartres y quizás emergiendo del liderazgo de algunos círculos del Gran Oriente, se puede descubrir con sorpresa una fórmula ostensiblemente litúrgica: «El Sabio Maestro toma el pan, lo parte y tomando una pieza dice: El tomó el pan, lo bendijo, y partiéndolo lo repartió entre sus discípulos»(35)!

Pero si la ceremonia Rosacruz muestra algunas similitudes con el enfoque calvinista, ¿No será porqué ambas se referían a un retorno a las practicas del antiguo cristianismo? Otro signo de este giro al arcaísmo es el acto de arrojar las sobras del ágape al fuego, lo cual está tomado en préstamo de forma directa de las prácticas de la pascua judía.

D. La utopía del cristianismo original

La utopía de un retorno a las formas simples y auténticas del cristianismo original aparecen siendo finalmente el proyecto en que se ha basado la creación in situ y la regulación del grado de Rosacruz.

Pero la falta de debates propiamente políticos durante los siglo XVI al XVIII, el espacio público estuvo invadido, por no decir desgarrado, por las controversias religiosas, primero entre católicos y protestantes y luego entre católicos romanos y jansenistas.

Para apoyar sus posiciones y mostrar su ortodoxia tradicional, los protestantes primero y luego los jansenistas se enfrentaron a la autoridad romana haciendo constante referencia a la Iglesia Original. La referencia al antiguo cristianismo y a la iglesia original fue uno de los principales asuntos que obsesionaron las consciencias religiosas de los hombres Ilustrados.

La bella Histoire Ecclesiastique del Abate Fleury (36), el gran clásico de la historia del cristianismo que puede hallarse en toda buena biblioteca, en la cual presenta los primeros años de la joven comunidad cristiana en términos idílicos; sinceridad y simplicidad son sus principales rasgos. 

En un registro por completo diferente, Voltaire nos da un buen testimonio de los sentimientos de un hombre honrado del siglo 18 al referirse a los primeros años del cristianismo.

Contrario a sus ataques a la pompa de la jerarquía romana así como contra el fanatismo y la superstición, el patriarca de Fernet describe con emoción, en un estilo marcado por la simpatía hacia la Iglesia Original, como,« los cristianos de los primeros tiempos no tomaron otro nombre que el de hermanos, reunidos y en espera del espíritu»(37)

Como para el culto « la misa era muy diferente (…) en la iglesia original (…) desde los tiemos de los apóstoles, la gente se reunía en la tarde para comer en comunión, la Cena del Señor… ( Pablo a los Corintios) (38) (..) “La gente se unía al partir el pan “ ( Hechos, xx 20) (39)) (40)». 

Este marco analítico parecería ser el más creíble para nosotros porque los masones de la Ilustración mostraron un gran interés por la Iglesia Primitiva.

Durante el Convento de los Philaletes, el hermano Barón de Gleichen, mostró todas las similitudes entre los trabajos masónicos y las costumbres de los «primeros cristianos ( quienes) celebraban los misterios por la noche , y finalizaban como nosotros con Ágapes(…), y de tal opinión resulta que la ciencia masónica es la ciencia de la verdadera religión cristiana, tal como la observaban los piadosos gnósticos» (41)

Y el Hermano Paul agrega: «volver al hombre a la religión original, a la pureza y simplicidad de su culto, tal es la naturaleza esencial de la ciencia Mas.(ónica) (42). En el mismo sentido, el Hermano de Raimond declara que: “ la ciencia Mas. (onica). Es el símbolo de la religión verdadera y original»(43).

La insistencia en la verdadera religión deja comprender que otra ante sus ojos era falsa o por lo menos corrupta. En las secuelas de los trabajos del Convento, los Philaletes hacen hincapié en que «Varios M.(asones) educados encuentran relaciones idénticas entre las costumbres generalmente adoptadas de la economía interior de la Sociedad M.(asónica) y aquellas cuyo rastro encontramos en la Iglesia Original»(44)

El grado de Rosacruz es ciertamente uno de los más exitosos intentos de restaurar el culto original y su sacerdocio. Lo que es abiertamente cuestionado es el nombre de Rosacruz que se dio a este grado.
En verdad, la alquimia movilizada por la Fama Fraternitatis y la Confessio, parecen ausentes en los rituales originales del grado masónico de Rosacruz.

Pero Roland Edighoffer(45) ha demostrado que para el autor de los Manifiestos, el joven pastor Johan Valentin no era más que un lenguaje y un símbolo para defender una tesis teológica: reticencia ante la constitución de una ortodoxia luterana y la defensa del espíritu de la primitiva Reforma. Pero bajo el velo de una alegoría alquímica, empleada para protegerse de la fulminación de los nuevos dignatarios luteranos, el lubridium de la Rosacruz bien podría ser el primer alegato para el retorno a las fuentes del cristianismo.

Además, no en la superficie de las cosas, sino en su verdadera sustancia, el ritual masónico realmente está inscrito en la verdadera tradición de la Rosacruz, tal como aparece en los comienzos del siglo 17.
A mediados de los 1780s, durante los debates del Convento de los Philaletes, el H. de Gleichen hizo notar al referirse a las costumbres de los primeros cristianos, que « las palabras sacramentales eran secretas: ¿ no eran palabras sacramentales las que fueron a formar la Palabra del Maestro?»(46)

La verdadera ciencia masónica por tanto se superpone con el arte sacerdotal y así propone restablecer los verdaderos secretos del culto primitivo. En el medio del siglo de las Luces, la sombra de Melquisedec sobrevuela las puertas cerradas de las logias……

……………………………………………
  • 1. Gustave Bord, La Franc-Maçonnerie en France des origines à 1815, Paris, 1908, reprint Slatkine, Geneva-Paris, 1985, p. 538.
  • 2. Transcripto de: Steel-Maret, Archives Secrètes de la Franc-Maçonnerie, reprint Slatkine, Geneva-Paris, 1985, 72-78.
  • 3 .Document : un rituel du degré de Rose-Croix daté de 1765, en Renaissance Traditionnelle, año 1971 (n°5, 6 et 7) 73. Esto es una transcripción del Manuscrito MS 23191, preservado en los archivos de la The Historical Library [Biblioteca Histórica] de París..
  • 4.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 75-76.
  • 5.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 156.
  • 6.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 158.
  • 7.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 159.
  • 8.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 162.
  • 9.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 164.
  • 10.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 165.
  • 11.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 240.
  • 12.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 247.
  • 13.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 241.
  • 14.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 75.
  • 15.Transcripc. cit. , R.T. 1971, 68.
  • 16.BN FM4 79, f°101 verso.
  • 17 F. Clément, Contribution à l’Etude des Hauts-Degrees de la Francs-Maçonnerie et particulièrement à l’Histoire du Rite Ecossais Ancien et Accepté en Belgique, Edition du Sup. Cons. de Belgique, Brussels, 1937. Chap. III, cartas del G.M. Clermont, 34-42
  • 18. Théodore de Tschoudy], L'Etoile Flamboyante ou la société des Francs-Maçons considérée sous tous les aspects, à l'Orient, Chez le silence [1766], 149.
  • 19. Théodore de Tschoudy], Ecossois de Saint-André d'Ecosse contenant le développement de l'Art Royal de la Franc-Maçonnerie, & le but direct, essentiel & primitif de son institution... , in Paris, chez le frère La Vérité, au Grand Globe Français, 1780, 67. Se trata de manuscritos de Tschoudy publicados por Labady cerca de 15 años después de la muerte del Barón.
  • 20. Registre de la Chambre des Degrees, BN FM1 56, f°27.
  • 21. Tomas de Aquino, Summa Teologica, Ia IIae, qu. 62, art. 1. [(Translator's Version : tr. Fathers of the English Dominican Province, The Summa Teologica of St. Tomas Aquinas, the Second and Revised Edition, 1920. …]
  • 22.Idem, art. 3.
  • 23.Tomas Aquino, Summa Teologica, IIa IIae, qu. 23, conclusión.
  • 24.Tomas Aquino, Summa Teológica, Ia, IIae, qu. 63, art. 1.
  • 25.Idem, art. 3.
  • 26.Idem, art. 4. [ver 21 por notas del traductor.
  • 27.Descripción del tercer recinto. Document: a ritual from the degree of Rose-Croix dated 1765, op. cit., 77.
  • 28.Document: a ritual from the degree of Rose-Croix dated 1765, op. cit., 162.
  • 29.Ver por ejemplo los comentarios de "Tomas de Aquino, "The Descent of Christ into the Underworld” Summa Teológica, IIIa, qu. 52.
  • 30.Jérôme Rousse-Lacordaire, op. cit., 207.
  • 31.Para este “theological analysis of the Rose-Croix ritual, hemos empleado extensamente el libro de André Gounelle, La Cène, sacrement de la division, Paris, Les Bergers et les Mages, 1996. El autor presenta de forma austere, clara y didactica y sobretodo interesante, las controversias!
  • 32. Charles Porset, Les Philalèthes et les Convents de Paris, une politique de la folie,Honoré Champion, Paris, 1996, Quatrième circulaire, début 1786, 478
  • 33. Document: a ritual from the degree of Rose-Croix dated 1765, op. cit., 241.
  • 34. Frank Lestringant, Une sainte horreur ou le voyage en Eucharistie XVIe – XVIIIe siècle, Paris, Presses Universitaires de France, 1996.
  • 35.Les rituels du duc de Chartres(1784), s.l., Editions du Prieuré, 1997, 326.
  • 36.[L’Abbé] Fleury, Histoire ecclésiastique, Paris, chez Jean Mariette, 1691, particularmente en los primeros dos volumenes
  • 37.Voltaire, Œuvres complètes, Tome XVIII, Dictionnaire philosophique, De la primitive Eglise et de ceux qui ont cru la rétablir, 536.
  • 38.Primera Carta a los Corintios , XI, 20, 33.
  • 39.Vers.7. [c.f. footnote 38]
  • 40.Voltaire, Œuvres complètes, Tome XIX, Fragment sur l’histoire générale (1773), Mélanges VIII, 270.
  • 41.Charles Porset, op. cit., Quatrième Circulaire, proponenda IV, mars 1785, 325.
  • 42.Idem.
  • 43.Charles Porset, op. cit., 328.
  • 44.Charles Porset, op. cit., 478
  • 45.En este tema nos referimos, a la reseña de, Les Rose-Croix, Collection Que-sais-je?, Paris, Presses Universitaires de France, 1986. Para referirnos a los imaginarios lazos entre Rosacruz y francmasonería, hemos consultados el Capitulo Les Rose-Croix en quête du christianisme primitif de Jérôme Rousse-Lacordaire, op. cit.
  • 46. Charles Porset. Op. Cit. 322.
Título original:   The Masonic Degree of Rose-Croix and Christianity: The Complex Links between Religion and Freemasonry during the Enlightenment.  Publicado en Ritual, Secrecy, and Civil Society Volume 1, Issue2• Winter 2013.  AUTOR   Pierre Mollier, Traductor Victor Guerra

jueves, 4 de junio de 2015

UNA VISION DISYUNTIVA DE LOS GRADOS «ESCOCESES». REFLEXIÓN y PROPUESTA.

ALdaba

LA REFLEXIÓN.

Cuando uno se enfrenta al trabajo masónico de los Altos Grados del REAA, desde la experiencia de haber trabajado la primordialidad de las Ordenes del Rito Francés que impulsó Roëttiers de Montaleau, y que desarrolló el Gran Capitulo General del Gran Oriente de Francia (GCG)1784, uno se queda con la extraña sensación de volver a un mundo preñado de «espiritualidad y religiosidad» que absorbió el rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) constituyéndose en el corazón esotérico y hermético-cabalístico del renacimiento masónico.

Está claro que Roëttiers de Montaleau, y aquellos que le secundaron no pudieron abordar la puesta al día de las Ordenes de Sabiduría, tal como se hizo en los grados azules del rito Moderno con la compilación ritual que dio como resultado el Régulateur du Maçon, aun cuando en 1788 el GCG articuló talleres los Altos Grados y fijó el «sistema» francés, con una voluntad de aperturismo y pragmatismo como bien recogen los Estatutos y Reglamentos Generales de 1784, y que recoge el artículo 27 de esta forma: «Le G.:. Chap. G renfermera dans son sein, autant qu’il sera possible, toutes les connaissances maçonniques»

En 1802, varios Hermanos bajo ese aperturismo que mostró el GCG reivindicaron la co-existencia con otros ritos en el seno del GOdF, y desde ese preciso momento se puede situar la firma del concordato entre el GODF y la Grande Logia General Escocesa, para emprender la práctica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, a lo que se ha de sumar la instalación como Gran Maestro a Cambacérès que dio plenitud a dicho acuerdo, constituyendo desde entonces como un referente totalizador que además el Colegio de Ritos del Gran Oriente de Francia, impondrá como modelo ritual, ante lo cual Charles Porset denominaba irónicamente dicha acción como la «Creencia que aniquila la razón».

Durante más 150 años el REAA como rito y como estructura dentro de la obediencia francesa, evidentemente con herencias y préstamos, ha pilotado casi todo el desarrollo ritual periférico de la llamada masonería liberal continental, pues la huella de sus textos y sus orientaciones la encontramos en numerosos rituales que utilizaron y utilizan las más diversas Obediencias, tanto antiguas como actuales.

La otra gran orientación «escocista» continental, podemos decir sin ambages que procede de otra potente estructura, como es la que representa la Gran Logia de Francia (GLF), que a su vez guarda igualmente las esencias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. (REAA), aunque esta orientación ha tenido menos impacto en las masonerías continentales, al menos en lo que se pueda referir a España.

Por tanto, cuando abrimos la panoplia ritual de los Altos Grados del «escoscismo», nos encontramos con varias cuestiones que personalmente me llaman la atención, por un lado: la abundancia simbólica que han aportado las diversas escuelas de pensamiento y espiritualidad en base a la permeabilidad que el (REAA) ha mostrado como rito, lo cual unido al fuerte sustrato bíblico que alimenta los diferentes grados en combinación con lo anterior ha contribuido a fijar una tradición esotérica y simbólica que patentizan grados como el Caballero Rosacruz y el Caballero Kadosh, trabajados con fuerte dimensionamiento en el «escocismo».

Queda meridianamente claro el poso esotérico y simbólico con claras referencias hermético-alquímicas, y fuertes raíces cristianizantes que de buen grado aceptó el REAA, en contraposición al rito Francés (GCG- GOdF), que obvió trabajar de forma focal grados como el Caballero Rosacruz o el Caballero Kadohs, que han sido los buques insignia del esoterismo como templo espiritual para una experiencia espiritual, aunque desde algunas posiciones hoy se intenta presentar las prácticas rituales de estos grados «escocistas» desde un cierto existencialismo iniciático.

Está claro que desde posiciones agnósticas y ateas, el trabajo ritual de dichos grados trae complicaciones éticas y de cohesión entre pensamiento y praxis, y de ello han sido conscientes algunos estudiosos y autores, que han buscado la conciliación de los opuestos, no negando el hecho, pero ensayando otra perspectiva ante una dialéctica perpetua jamás concluida cuya arcaica y enigmática herencia, conforman una comunidad de espíritus contradictorios, que es la masonería.

En este sentido, se puede decir que el abordaje de estos temas en Francia ha sido importante, estando presente en el panorama reflexivo el trabajo Hermanos que practican el REAA, tanto desde el enfoque racionalista, como desde el campo espiritualista, de uno u otro rito, lo cual constituye un interesante corpus bibliográfico a consultar, con autores como J. Saunier; J. Bartholo; P-M Savainag; C. Guerillot ; B. Etienne, P. Mollier, etc.

Esta panorama de reflexión no tiene parangón en España, pero en todo caso deseo llamar la atención de los lectores de REAA, sobre el trabajo que se está realizando por cambiar enfoques y perspectivas, que permitan el trabajo desde el con una cierta coherencia entre razón y creencia, sin que una aniquile a la otra.

   

En este sentido es bueno poder visualizar el cambio de enfoque que nos propone Narciso Sáez Narro, cuando indica que por ejemplo «nuestros caballeros rosacruces del rito (REAA) no van a Oriente a conquistar terrenos sino a buscar ideas».

LA PROPUESTA.

En el panorama masónico español, muy inmaduro aún en estas lides de la reflexión ritual, digamos que aún estamos en ese estadio «de sí el ritual se ajusta o no a la tradición», sin que haya un estudio sistemático de los ritos y los grados, analizado desde la coherencia y la visión personal imbuida de una cierta laicidad y racionalismo, que nos a aleje de este modo de los patrones al uso, «donde todo vale en función que lo que indique el ritual», de ahí que luego haya grandes sorpresas cuando, por ejemplo, desaparecen algunas cuestiones de los rituales, los cuales han sido, por poner un ejemplo, colonizados por los sefirots misticos masónicos, o se ven reaparecer otros símbolos en función de modas o influencias que son préstamos de otros ritos, y otras estructuras masónicas...

Para mí, ahora que me encuentro en esas tesituras de trabajar en un nuevo rito como es el REAA, no puedo negar que determinados grados y enfoques se presentan desde mi visión particular de ateo, formado en el seno del Rito Moderno y Francés, y por ende heredero de una peculiar visión masónica, pues me encuentre ante ciertas contradicciones, de creencia y razón, antes las cuales preciso nuevos enfoques y herramientas para poder abordar este nuevo y denso recorrido por el REAA, con cierta frescura y prospectiva, sin caer en los determinismos al uso.

En este sentido para mi han sido totalmente recomendables para esta travesía de resituación con respecto a los rituales de REAA y los Altos Grados, las reflexiones hechas libros de Narciso Sáez Navarro, La masonería y sus Grados Escoceses, un dialogo desde la laicidad y la racionalidad. Tomo I Desde la Iniciación a la Maestría Perfecta, y Tomo II Los grados rosacruces, areópagos y los administrativos.

Ya que el amigo y francmasón de la GLSE y alto Grado practicante del REAA como es Narciso Sáez, trata de enfatizar de una forma muy didáctica otros enfoques para de esta manera poder abordar el gran embrollo de concepto y de praxis, lo que significa encontrarse de sopetón en la matriz de los Altos Grados REAA, las múltiples leyendas e interpretaciones bíblicas sin olvidar los aditamentos simbólicos herméticos- cabalísticos que parecen conformar parte del edificio conceptual del REAA, cuestiones no tan influyentes en otros ritos, como el Moderno/Francés del GCG-GOdF que he practicado durante más de once años.

Creo que en ese recorrido, desde la Escuadra y el Compás manejados en el primer tramo de nuestra experiencia masónica en logia azul, camino de la dimensión universalista de la reflexión que nos presenta la siguiente escala del trabajo masónico en cámaras de perfección, capítulos, etc, es bueno contar con herramientas que sirvan de apoyo y complemento a la hora de afrontar esa re-construcción que supone adentrarse en un mundo ritual, sea el que sea, pero más en el REAA, para que este se vivifique en cada uno de nosotros de tal modo que pueda arrojar resultados positivos a quien se adentre en tal prospectiva simbólica.

No es una propuesta de reflexión al modo y manera de un cierre categorial, sino un sendero de ensayo y error desde la prospectiva de pensar de forma abierta, partiendo como nos propone Narciso Sáez, de «integrar el lenguaje del sendero, del respeto y de la devoción», o sea iniciar de nuevo el gran tour del Compañerismo, en el proceso de la búsqueda más abierta y creativa posible.

Por tanto, este post no va de una reseña de un libro de un buen amigo, sino sobre la experiencia personal y sobre manera trata de presentar una introspección en una metodología que propone un estudioso como es Narciso Sáez, la cual nos puede servir para poder enfrentarnos a algunas las contradicciones ya expuestas.

Iniciación como un referente parcial y no totalizador.-

La famosa Iniciación se ha de vivir y contemplar como un proceso sin iluminaciones, ni ukases iniciáticos, sino dejando que cada uno viva su estadio masónico desde la condición personal labrada en base a percepciones, y experiencias vitales, vividas durante nuestra existencia antes durante de nuestra militancia.

Unos vivirán la entrada en la masonería desde la óptica de creencia, vivenciando una iniciación más espiritual, otros en cambio, la abordaremos desde la razón como una «recepción de masones entrados», siendo unos, tal vez, los «predestinados y elegidos», y otros simples albañiles en la gran cantera masónica con la misión de ir desbastando la piedra para encontrar la talla adecuada.

Por eso debemos abordar la iniciación desde una perspectiva abierta, ya que el complejo mundo simbólico del REAA y sus sustratos simbólicos de los que se alimenta nos lo exige, de no hacerlo así nuestros tránsitos se irían estrechando cada vez más hasta conducirnos hacia la constreñida vereda del dogmatismo conceptual y ritual de quedarnos con la experiencia textual.

Búsqueda desde el agnosticismo y la razón como base universal.

Narciso Sáez, nos propone en ese tránsito de la búsqueda como anhelo de superación desde la Razón, una búsqueda abierta activa que nos permita recrear la simbólica y su entorno, dándole vuelta al mito, abandonando la mitomanía, y des-construyendo la mítica al uso desde la Razón activa «para lo que admite o reconstruye esté revestido de convicción racional», no quiere ello decir que no podamos admitir valores sostenidos en ficciones sutiles, en metáforas y alegorías, sino que analizadas desde la razón podamos reelaborar  una nueva mítica que paulatinamente vaya sustituyendo, si se quiere, los viejos arquetipos bíblicos y herméticos por nuevas analogías, pues nuestra historia, nuestra cultura occidental no quepa la menor duda nos ofrece nuevas míticas y referencias que nuestros antecesores no consideraron en ese momento adecuadas, pero no por ello dejan de ser útiles en la recreación de una nueva mítica.

La ficción el corazón y la liberación ante moldes establecidos.

Está claro que enfrentarnos ante el alambicado mundo simbólico del REAA para aquellos que no hemos sido elegidos como «iniciados», sino que nos hallamos en la cantera como simples masones aceptados cargando con nuestro agnosticismo o ateísmo, es bueno trabajar desde la ficción, no «basta que desvelemos el camino» sino al contrario de como plantea Narciso Sáez, sino que teniendo como eje transversal la ficción poder ensayar desde la propia la propia semiótica del simbolismo «escocista», poniendo razón de por medio pero también corazón, pues de lo contrario no llegaríamos seguramente a tener conceptos claros sobre poéticas manifestaciones masónicas que tenemos a nuestro alrededor, las cuales debemos contemplar desde el corazón, que «todo lo vivifica en su proceso de transmutación y rarefacción, de su expansión y concentración, en su solve et coagula particular»

La liberación, los grados, los símbolos, la mítica y la regeneración

La re-construcción que debemos acometer, no deja de ser una introspección alegórica mediante la regeneración de una interpretación desde la ética personal y cotidiana en pos del progreso de la humanidad y la felicidad personal, aunque tenemos tendencia a pensar que «concepto de Razón que incorpora la ilustración desde el pensamiento protestante y de la peculiar aportación del jansenismo, resulta una entelequia no muy propicia para una masonería liberal y laica».

Por tanto nuestra actual posición histórica, cultural e intelectual, nos exige liberarnos del yugo alegórico al uso, sin que por ello neguemos la transcendentalidad del hecho ritual en su conjunto como fruto de un quehacer que nos viene de lejos y la puesta en valor cada día, para conseguir los fines que se fijan las distintas masonerías, y nosotros como masones, enlazando la raíz hermenéutica de la tradición con perspectivas y prospectivas más actuales y liberadoras. En otras palabras «la masonería está unida al presente, al ser humano del presente, a la razón activa que permite progresar en el aquí y ahora», no de una manera trascendente, sino desde la razón y la sabiduría que busca en ese orden dado en los rituales el sentido más hondo de la búsqueda, de la verdad.

Una búsqueda que se haya imbuida en una filosofía, en una ética, y una moral, todo ello desde la universalidad no dogmática, sino desde una posición abierta con el fin de ir desvelando, desde las alegorías bíblicas y herméticas que nos suscita de buenas a primeras la lectura de los rituales, los referentes que puedan conformar desde la razón una mítica universal liberadora tras ir quitando velos que nos desdibujan el sentir más hondo del mensaje a recibir, y tal como nos indica el autor de la propuesta «si en algún momento tomamos el símbolo como la última imagen simbolizada y nos quedamos en ello, se acaba el proceso».

Lo cual supone en este sistema de grados es bueno conocer lo que llevó a otros Hermanos a integrar elementos, alegorías y símbolos, que pueden ser útiles en la cadena de progresión o un lastre, por tanto debemos conocer la historia masónica y ritual para liberarnos en un constante ejercicio que todo masón debería realizar de regeneración personal y colectiva.

La Heterodoxia como axioma de trabajo

La búsqueda, tras la permanencia en las logias azules, cambia de sentido en las logias de perfección, hay una nueva orientación, digamos que se fija la atención en valores universales a veces velados o mediatizados, en parte por el relato bíblico, que a los que no estamos imbuidos en la «cultura del Libro» nos produce cierto rechazo, y máxime cuando se quiere presentar a la masonería como un remedo de la religión positiva y nos deja poco margen a los librepensadores para la razón y la libertad, no se trata tan solo de trasmutar la cena mística rosacruz en una espicha, para sintonizar razón y creencia en el desacuerdo que puede producir tal grado, que cada momento ratifica al anterior, por tanto ese juego malabar dialéctico –conceptual, no deja de ser una pequeña trampa, por lo cual es necesario ir un paso más allá, buscando el fin último y velado que pueda desprenderse del grado rosacruz como alegoría sobrevenida, ya hasta sobre actuada, de otro tiempo y otras referencias misticos -históricas, antes las cuales se han de hollar en otros paradigmas.  

Y eso, todo ello se puede abordar desde las posiciones ya comentadas, pero asumiendo también un grado de heterodoxia que será la guía que nos permita luchar por la libertad y la fraternidad del otro desde la paradoja de que los masones podemos detentar una misma construcción moral, estemos donde estemos, tengamos el grado que tengamos, teniendo en cuenta de que no hay verdades absolutas, y que nunca seremos iguales, puesto que cada uno se traza su camino, trabaja su piedra desde su universo mental y vivencial, lo cual no quita para que seamos una sociabilidad construida por semejanzas y complementariedades.

Esto es los que nos propone Narciso Sáez, para abordar el proceso de imbuirnos en la ritualidad del REAA desde perspectivas laicas y racionalistas, abordando desde estas premisas cada grado de los 33 que tiene el REAA, analizando cada uno de ellos, viendo sus desarrollos y propuestas, examinando sus herramientas y proyecciones.

No es un cierre categorial, ya que Narciso Sáez, es hijo de sus vivencias, de su visión masónica y formacional, pero propone una sistemática y una metodología que nos puede servir como referente para llegar a veces a posiciones radicalmente encontradas o complementarias, la razón activa y creadora con el tiempo y paciencia, y viendo a los Hermanos interactuar podemos llegar a esas semejanzas complementarias viviendo la ritualidad «escocista» desde prospectivas diferentes, al menos para mí, desde mi vital experiencia y visión hay pocas alternativas más desde la visión laicista y racionalista. y del rito Moderno, que profeso.

NOTA: Creo que puede servir como referencia también este trabajo versado sobre el Rito Francés, pero que explica como unos hermanos se atrevieron a plantearse un cambio de arquetipos. http://www.ritofrances.net/2008/11/no-s-si-antes-hubo-una-corriente-crtica.html

He dicho.  Victor Guerra. MM.:. Logia Progreso 1850. Le Droit Humain (DH).